...al ritmo del sol.
Cuando llega la mañana nace el ímpetu por el vivir: de un nuevo día. Cuando se trata de las leyes de la naturaleza no cabe el porqué. Vivir es amanecer cada mañana y dormir cada noche. Cada mañana es una oportunidad para empezar de nuevo. Con el descanso de la noche, al despertar, todo aparece lúcido y claro.
Cuando los rayos del sol atraviesan la ventana, recordamos buenos momentos y nos llenamos de energía. A contraluz, el brillo tenue alimenta las horas, y el paso de los días, con la certeza de lograr una meta cada día. Nuestra actividad va en compás con las nubes, el viento y la luna cuando amanecemos al ritmo del sol. Y en nosotros se ilumina su luz y su reflejo.
Por un momento, se olvidan las dolencias...las carencias...las angustias. Por un momento, todo se vuelve paz. Esa es la magia del sol. Despierta en nosotros el buen ánimo. A la sombra, recibimos sus mieles y es un motivo de gratitud. Tendidos bajo su rayo feliz, recibimos su calor. Con respeto.
Y tú... ¿agradeces despertar?
Buen jueves.
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