miércoles, 14 de enero de 2026

dulce...

 ...encanto.



Avanzan los días y la rutina nos vuelve a atrapar en su dinámica vital. Se suman quehaceres pendientes y todo es como de costumbre. Qué simple y sencillo resulta vivir. Atendiendo solamente al presente en su aquí y ahora. Sin procurar controlar todo a nuestro alrededor. Confiando en la vida. Aprendiendo de la tranquilidad. Al menos en nuestro estado de ánimo. Pues la vida como la conocemos, en el mundo en que vivimos, es mucho más complicada. A veces: difícil. No siempre da lugar para lo simple y sencillo. Y nos exhorta a estar en control de todo lo que compone el acontecer cotidiano. ¡Qué gran contradicción! Pero es una gran verdad. Una es la vida de la calma del alma y otra la vida de la sobrevivencia mundana. De más de un modo, van en contraposición. En la paz del espíritu encontramos soluciones. En la vorágine de la competencia...sólo existen problemas. Difícil distinguir el sentido de la trascendencia en tal dicotomía.

El dulce encanto que nos regala un lugar de trascendencia vital es justamente que podemos forjar futuro con nuestro presente y prepararnos para los días por venir. Y en el porvenir que se construye día a día: vivir en unidad. Para crecer como personas parece ser que necesitamos diluir tal dicotomía. Incluso cuando no somos nosotros quienes impusimos tales reglas al mundo. ¿Cómo habitar un mundo roto procurando no rompernos nosotros también? Es un gran e inquietante enigma. Al menos un mínimo de equilibrio entre nuestro estado de ánimo y nuestra realidad cotidiana pueden ayudarnos un poco. O mucho. 


Y tú... ¿cómo habitas el mundo?

Buen descanso...
mágicas
tortugas.

martes, 13 de enero de 2026

honestidad...

 ... y franqueza.



Para poder ser honestos hay un ingrediente fundamental: ser honesto con uno mismo. De otro modo, aunque busquemos vivir con franqueza y ser sinceros, es difícil ser honestos. ¿Qué significa ser honestos con nosotros mismos? ...Interrogarnos sobre nosotros mismos sin miedo a la respuesta. No ocultarnos. Valorarnos sin menos preciarnos. Mirar con franqueza nuestro fuero interno y reconocer nuestras debilidades. Asumir nuestras fortalezas. De este modo, desarrollamos la empatía que se necesita para aproximarse con honestidad, sin miedo a decir la verdad, con seguridad para expresar lo que se piensa, siendo capaces de brindar opiniones respetuosas y hablar con franqueza. 

Uno de los descansos de la existencia es no tener miedo a hablar con verdad. En especial sobre uno mismo. Ese espacio de confianza profunda que se cultiva con dedicación. A la par de la certeza de construir relaciones humanas basadas en la honestidad. Sin miedo.


Y tú... ¿vences tus temores?

Hasta mañana.

domingo, 11 de enero de 2026

belleza...

 ... y generosidad.



Existe un sentimiento solidario que conlleva la posibilidad de brindar algo de nosotros mismos con un gesto noble: con belleza. Cierta solidaridad generosa entre quienes comparten de sí. Entre quienes tienen algo en común. Algo en común que radica en un sentir, tal vez, los mismos apegos al mundo. Un contemplar la naturaleza en coincidencia. Un analizar la realidad y darle sentido al acontecer. Un compartir. Un amar. 

La generosidad encierra más de un misterio. El dar es una dicha... no una pérdida. El descubrir tal dicha es parte de nuestro crecimiento como personas. Aunque la generosidad se contrapone al egoísmo, hay cierta pleitesía egoísta en ser generoso. He ahí su misterio. El brindar algo nuestro, o algo para otros, nos expande humanamente; no nos restringe en modo alguno. No hay carencia cuando se es generoso. Nuestro corazón se hace más grande, en sentido anímico. Algo dentro nuestro se multiplica. Hay un sentimiento de satisfacción. De justicia. De ahí la belleza. 

Y no me refiero a una generosidad material, aludo más bien a una disposición de carácter ante la vida. Dar de sí es mucho más que dar objetos. Quien descubre la belleza de la generosidad lo refleja en cosas objetivas, de muchas maneras. Pero éste es un dar posterior. El primer movimiento nace dentro de cada ser humano cuando descubre la importancia de la empatía, la comunidad y la ética. El sentir con el otro el sentido de la vida. El saberse con humildad. El actuar con certeza. El tener confianza en sí mismo. El brindar la mano abierta. El entregar el corazón.


Y tú... ¿ya descubriste la belleza en la generosidad?

Domingo de paz.



jueves, 8 de enero de 2026

quietud...

 ...de descanso.



Hay cierta calma que permite el descanso. Incluso en medio de alguna actividad, un mínimo respiro de paz nos brinda la posibilidad de restaurarnos. De descansar. 

Al detenernos, para el reposo y el relajamiento tras una jornada de trabajo, permitimos que nuestra mente medite y reflexione sin necesidad del estrés. El buen descanso es una reconciliación. Una reconciliación con uno mismo y con todo lo que nos agota. El suave descanso es la quietud que nos regala ese respiro de paz que basta para volvernos a encontrar con nosotros mismos tras la entrega en nuestras labores. El dulce descanso constituye parte de nuestro ser íntimo y el merecido descanso es el reconocimiento propio de nuestros esfuerzos. El buen dormir es cuando el descanso se cumple.


Y tú... ¿te das tiempo para descansar?

Buen descanso
mágicas
tortugas.
 


miércoles, 7 de enero de 2026

cariño...

 ...entrañable.



Existe un sentimiento común entre personas afines, un sentimiento que también sustenta los vínculos familiares. Muchas veces va de la mano de la amistad. Me refiero al cariño entrañable. Un sentimiento profundo que nos une a quienes ocupan un lugar en nuestra vida. Quienes son reales. Aquellas personas que están presentes y nos acompañan. A quienes acompañamos y para quienes somos reales y estamos presentes. Personas con quienes la distancia no existe. Y el paso de los años fortalece el vínculo. Me atrevería a afirmar que gran parte del sentido de nuestra vida se teje de la mano de nuestros afectos entrañables. De quienes de verdad nos quieren. Y a quienes amamos. Somos afortunados de anidar este sentimiento. De no estar solos. De compartir nuestras soledades. De saber desde el fondo de nuestros corazones quiénes son nuestros afectos. Dar y recibir sin percatarnos siquiera. Sin intercambio alguno.


Y tú... ¿conoces este sentimiento?

Hasta mañana.