...infame.
No hay excusa que justifique una guerra. Son atavismos intelectuales los que justifican en nuestros días la violencia. Me dirán son miles quienes siguen viviendo en la caverna. Tal vez millones. No lo sé. Eso no los coloca del lado correcto de la historia. Pueden ser muchos, eso no les da la razón. La verdad no se gana con votos. Lo triste es que la oscuridad se imponga a la luminosidad y el mundo penda de un hilo. El mundo roto. Roto de injusticias y de carencias. En medio de las opulencias y los excesos. No hay dinero para erradicar las pobrezas pero sí lo hay para una guerra. Para armas. Para matar. Para destruir. Es atroz. ¿Cómo defendernos y protegernos de esta vorágine? ¿De un hombre que cree que tiene derecho a hacer lo que puede y quiere sólo porque a él le parece correcto? ¿De las reacciones que provocan sus actos y ponen de cabeza al mundo? Más tantas otras violencias que tienen secuestrado el mundo de bien y la vida de paz. Sólo podemos preservar pequeños rincones de calma y bienestar. Sólo podemos vivir agradecidos por tener la bendición de estar vivos. Por poder abrir caminos en medio de nuestras carencias y sumar días al margen de la violencia. La mayoría de las personas que habitan el mundo viven con mucho menos y son rehenes de todas las violencias. ¡Cuánta injusticia! Es difícil tener una postura ante todas las guerras que invaden el planeta, incluida "la mal llamada" guerra contra las drogas (como suelen decir los expertos en análisis). Mi postura es que son atavismos, es infame e inaudito que todavía impere la fuerza armada para relacionarse los seres humanos. América latina vive precariedad y sí está secuestrada por quienes viven al margen de la ley. Gobiernos y delincuentes compiten todos los días por los territorios. Y la sociedad queda desprotegida. Se avanza en las materias de seguridad y sólo podemos rezar porque así sea. Y que triunfen los gobiernos por el bien de las y los ciudadanos. Cada día es un motivo de dar gracias si se ha podido transitar con bien la jornada. En un mundo que estalla en pedazos y colmado de violencia cuyas secuelas merman todos los caminos del desarrollo.
Y tú... ¿das gracias?
Buen inicio de semana
mágicas tortugas.