...electoral.
En México, inicia una discusión legislativa suscitada por una iniciativa del poder ejecutivo en torno a una reforma constitucional en materia electoral. Llevamos meses escuchando dimes y diretes al respecto. Finalmente el plazo se cumplió y la iniciativa llegó a la cámara de diputados. Reforma de corte radical que propone cambios profundos e incluso fanáticos. Razón por la cual, por primera vez, los aliados del oficialismo marcan un límite a su lealtad y se ven obligados a ver primero por ellos mismos, pensando en un México mejor. La oposición es renuente a otorgarle alguna virtud a dicha reforma y han demarcado su postura de rechazo sin excepción. Desde la presidencia se defienden sus virtudes y se colma de propaganda el alcance de sus aciertos bajo el lema "decálogo por la democracia". El exceso de demagogia impide tener una opinión objetiva al respecto. En sus puntos a discusión y desde todas las partes que conforman dicha discusión se excede el simplismo de frases hechas para tener un impacto de opinión. Y la polarización se impone...como ya es costumbre. Difícil analizar la situación. ¿Será que aceptará cambios dicha iniciativa y por primera vez habrá construcción legislativa desde hace más de un sexenio? En vez de la aprobación ciega y a rajatabla que es el modo como legisla el oficialismo. ¿Será que no avanzará sin más y sucumbirá ante sus propios excesos? ¿O finalmente logrará el apoyo de los aliados del oficialismo? Lo veremos durante las próximas semanas y nos seguirán hablando de la reforma electoral: mañana, tarde y noche como si de tanto escuchar fuésemos partícipes de decisiones que están fuera de nuestro alcance.
Un aspecto muy sensible ha sido la discusión en torno a las listas plurinominales que dan lugar a la elección proporcional. Un punto sin acuerdo es si deben o no hacer campaña quienes conforman las listas. Cuando en realidad nada les impide hacer promoción para el voto por su partido a quienes ocupan lugares en la lista, mientras más votos más curules. Otro aspecto cuestionado es ¿cómo se conforman las listas al interior de cada partido? Lo cual es una prerrogativa de cada partido no decisión de la presidencia de la república. Finalmente, a estos candidatos se les atribuye una legitimidad menor por causas como éstas. En contraposición y entre algún aspecto a favor: es la forma en que las minorías pueden llegar a tener una presencia en las cámaras como garantía de pluralidad. Lo cierto es que una lista por sí misma puede motivar el voto por un partido en particular, sólo en apoyo a la lista. Sin importar el candidato. Porque los candidatos de mayoría relativa tampoco siempre hacen mucha campaña que digamos. Normalmente no se dan ni a conocer. Al menos en mi experiencia son tan omisos los unos como los otros. Y es uno quien se da a la tarea de buscarlos, en ambos casos. Gracias a la plataforma del Instituto Nacional Electoral cuya labor es encomiable. Son tan importantes los candidatos de mayoría relativa como los candidatos plurinominales. Juntos implican un balance y un equilibrio en los trabajos legislativos. La representación directa puede adolecer de perfiles técnicos débiles a la vez que la representación proporcional puede ser el lugar para los perfiles técnicos sólidos. Ambos lados de una moneda que garantiza los mejores cuadros políticos para conformar la cámara de representantes. Sin haber evidencia rotunda de que el esquema actual adolezca de vicios por esta causa. Por lo que no hay un buen diagnóstico que apoye la iniciativa de reforma electoral. Al grado de que se propone reducir la cámara alta como si no fueran ya pocos los senadores de la república. Somos un país con más de 100 millones de personas, escatimar en el número de representantes es sólo un capricho.
Más interesante es el tema de que, sin importar su origen, los legisladores estén más en comunicación con la sociedad civil cuando toman postura. En algunos temas coyunturales no en todos. Porque para eso los votamos para que tomen decisiones con base en los mejores criterios a su alcance. No todo da lugar a reiterar el ejercicio del voto en cada tema de la agenda política. Pero sí es nuestro deber estar informados de quiénes son, qué y cómo votan. Pero no con el maniqueísmo del chantaje del oficialismo que usa los votos como canicas de a peso.
Tal parecería que se quiere cambiar la Constitución para resolver tensiones internas de procedimientos dentro del partido oficial. Pues no es muy claro de dónde viene la pertinencia o legitimidad de algunas de las iniciativas que conforman la reforma. Es importante que si bien algunos aspectos formaron parte del plan de gobierno promocionado en la campaña electoral por parte de la hoy presidenta, y que ahora ella clama que todo el pueblo de México quiere tal reforma en sus términos, en una cosa tiene razón la presidenta: ella ya cumplió, pues fue electa para gobernar y no para votar las leyes, su prerrogativa termina con las iniciativas. Y es un acto democrático respetar la votación en las cámaras. Se han malacostumbrado pero en una democracia a veces se gana y a veces se pierde y no debiese ser una fatalidad, más bien debiese ser una ejercicio de civilidad.
El objetivo de esta reforma es regular el poder legislativo y regular el órgano electoral... sí parece que se exceden un poco las funciones del poder ejecutivo, una vez más. ¿A dónde nos llevará este afán imparable por concentrar todo en un solo poder de la república? ¿El oficialismo es consciente de que se irán debilitando con el tiempo precisamente por no respetar la división de poderes? Hoy todo son cuentas alegres y motivo de júbilo. Hoy sólo hay aspiraciones de seguir escalando y ganando todas las posiciones elegibles. Mañana serán los tiempos de la resaca.
Y tú... ¿a favor o en contra de las y los legisladores plurinominales?
Hasta mañana.
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