...democracia.
Reducir los costos de un proceso electoral no puede ser en detrimento del proceso democrático que le da origen. ¿Cuál es el balance y quién puede dictaminarlo? Parece un poco arbitrario estipular un monto que se considere razonable como reducción del gasto para los partidos políticos. Pero con base en qué diagnóstico se estipulo tal reducción. Asumir que hay funciones de sobra por parte de las autoridades electorales también es un concepto muy vago. Algo más sólido es que los salarios se apeguen a lo ya reglamentado hace años, pues el Instituto Nacional Electoral (INE) sigue en incumplimiento al respecto, si mal no recuerdo. Pero para esto no se necesita una reforma electoral. Algo también más objetivo, o que pudiese analizarse con base en la realidad, es que exista duplicidad de funciones entre órganos electorales locales y el INE. Ahora bien, ¿sería razón suficiente para prescindir de ellos? ¿o podría corregirse la duplicidad y seguirse trabajando en coordinación en aras de un mejor proceso electoral? Porque lo que se está subestimando razonablemente es que trabajan, cumplen una función e incluso, tal vez, no se dan abasto. Estas son el tipo de cuestiones que se traen a la opinión pública cuando se toca el tema de la reducción de los costos de la democracia en México y de abaratar el presupuesto destinado a tales menesteres. Si bien puede ser dinero que se ocupe en otras necesidades, subestimar la necesidad de una democracia fuerte y sólida sin regatearle un peso puede ser un gran error del partido oficial. Un error que puede también afectarlos a ellos mismos y hacerles perder sus propias prerrogativas. Hoy no se dan cuenta de lo que fue vivir como minoría. Se regodean en la mayoría como un argumento de impunidad absoluta para evadir todas sus responsabilidades y siguen tomando decisiones a la ligera para concentrar el poder en sus manos. Escucharlos es el verdadero nado sincronizado del escenario de la opinión. Todos alineados se repiten entre sí, justificando todos los actos de gobierno sin cuestionar ni un ápice al oficialismo. Son el oficialismo y son la mayoría. Sus prioridades son sociales e invierten con ahínco en el fortalecimiento del nacionalismo. Se apoderan de todos los espacios a la brava y les gusta jactarse de los débiles. Lo hacen porque pueden y así lo quieren. Prestan oídos sordos a la diferencia y aniquilan la pluralidad con cantaletas... que repiten hasta el cansancio todos al unísono. Se volvieron expertos en sofismas, además.
Y tú... ¿prefieres una democracia barata?
Feliz noche...
mágicas
tortugas.
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