...intermitente.
Recupero el ritmo de las letras para cumplir conmigo misma con al menos un par de líneas al día, todos los días. Gracias por leerme. Me motiva el contar con interlocutores. En épocas recientes mi frecuencia ha sido intermitente. Por un cúmulo de diversas razones. Digamos que me invadió un poco de falta de inspiración. Las horas del día se hicieron agua y sin darme cuenta se sumaron los días sin darme el tiempo para escribir en este espacio. A veces, me distraigo escribiendo otras cosas, otras veces: me distraigo pensando en lo que voy a escribir. Últimamente me he sentido un poco melancólica. Se acerca mi cumpleaños y hago un balance de mis años por cumplir: 53. Se acumulan algunos arrepentimientos: aquellas cosas que de volver a vivir haríamos de un modo distinto. Así como surgen los aciertos... aquellos momentos que nos hacen sentirnos orgullosos de nosotros mismos. Lo cierto es que por primera vez me pesa la edad. Mi cuerpo cambia aceleradamente. Se suma la certeza de lo que no podrá volver a repetirse ni volver a comenzar. Se empieza a tejer mi vejez. Y me empeño mucho en lograr una vejez plena, saludable y feliz. Por de pronto me acostumbro a los cambios que experimento. Con resignación y buscando consuelo en una vida vivida a plenitud. A pesar de las adversidades. Siento que empieza una nueva relación conmigo misma. Es como volver a conocerse uno mismo. Así como empezar a lidear con enfermedades. Siendo todavía joven. Pero me invaden profundos cansancios. Todo cambió en mi vida y las vísperas de sumar un año más me hacen darme cuenta que yo también cambié. El esfuerzo por la salud ha sido arduo así que el descanso es primordial. Poco a poco logro hacer más cada día. Para con perseverancia tener una rutina productiva y generosa en actividades diarias. Generosa en salud.
Y tú... ¿cómo cuidas tu salud?
Feliz martes...
colmado
de magia de tortuga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario