sábado, 31 de enero de 2026

sueños...

 ...y pesadillas.



Soñar tiene más de una tesitura. Se dice que se sueña despierto cuando imaginamos con ilusión realidades posibles. Mientras dormimos, en cambio, los sueños se vuelven confusos. No es nuestra imaginación. Aunque muchas veces sólo con imaginación podemos entender algo de lo que soñamos. Se dice que a pesar de no recordar siempre los sueños, siempre se sueña. Se dicen muchas cosas. Se habla también de sueños premonitorios. Aquellos que anticipan un evento que no ha ocurrido todavía. O de sueño reparador a través de los sueños. Es decir, se dice que al soñar y recordar lo que soñamos hemos descansado correctamente. Y existen también las pesadillas. Esos sueños colmados de angustia que nos despiertan con la tranquilidad de haber sido sólo un sueño. Pero que pueden ser aterradores mientras los experimentamos al dormir. Intentar interpretar nuestros sueños es otra forma de descanso; cuando se trata de liberarnos de nuestras pesadillas, estando despiertos, con el propósito de analizar aquello que nos genera ansiedad y eso nos da paz. Así, los sueños curan. A través de los sueños, algo dentro nuestro habla con nosotros mismos. Se suele decir: el inconsciente. Probablemente, se descansa más profundamente sin recordar los sueños y, por supuesto, sin pesadillas. Pero eso no es tan fácil de decidirlo uno mismo. Cada noche o cada vez que uno duerme, pues puede ser durante el día que en medio de una siesta uno tenga un gran sueño, experimentamos la posibilidad de soñar y descansar. Existen también los sueños bonitos, en medio de la confusión onírica, hay ocasiones en que el sueño que recordamos es realmente algo alegre o sublime. Y estos son los sueños que vale la pena recordar al despertar. Para mí los sueños siguen siendo un misterio. Sin importar qué se lea o se sepa acerca del basto entramado de los sueños, parece ser una materia siempre inconclusa. Un misterio acerca de la forma en que nuestra mente pone orden a la vida misma o la vida pone orden a nuestra mente. No lo sé. Un misterio. 

Hay teorías diversas. Se habla tanto del significado de los sueños como de la interpretación. Como si el lenguaje de los sueños fuese otro idioma. Un sitio en el cual los objetos significan cosas distintas. Dada su configuración confusa. Ese estado intermedio entre la vigilia y el dormir profundo en el cual aparece un relato colmado de imágenes subsecuentes sin un orden claro. Ese lugar mientras dormimos en el cual nuestros sentidos están alerta, al menos parece que escuchamos y vemos. Un espacio de desahogo que le permite a la psique sanar.


Y tú... ¿sueñas?

Linda tarde
mágicas tortugas.
Que se cumplan
sus sueños despiertos.

viernes, 30 de enero de 2026

viernes...

 ...y relajación.



Para empezar el fin de semana necesitamos relajarnos. El viernes es el día ideal para lograr este propósito. Termina la semana de trabajo y durante la tarde ya sentimos el descanso. Cada quien tiene planes distintos durante el sábado y el domingo. Con la edad, el viernes es reposo y agotamiento. Lo que en años de juventud fuese festejo, en años adultos: es la dicha de la calma. Llegada cierta edad no existe mayor festejo que las horas de paz. Uno se pregunta cuál era la inquietud joven por salir de casa, por hacer algo más, por reunirse con los amigos para ir de fiesta. Con los años, se atesoran las reuniones más íntimas, el hablar y compartir. El aprender a relajarse sin bullicio alguno. En el suave descanso. En el bien dormir. El cuerpo adulto es más delicado. Es un cuerpo que merece toda nuestra atención y cuidados. Para atesorar los cambios que en él acontecen con entereza. Sin sentirnos aminorados por empezar a envejecer, por madurar, por envejecer.


Y tú... ¿envejeces con amor?

Afortunado viernes.


miércoles, 28 de enero de 2026

entusiasmo...

 ...vespertino.



Llega la tarde y el día se torna más claro. Tras una mañana de sol. Y es porque el atardecer se asoma de colores cuando brilla el medio día. El frío no cesa. El invierno habita en su esplendor. Cada año parece ser más largo. O será que uno lo olvida. El sol frío es mejor que tormentas y días nublados. Así que no hay motivo de lamento alguno. Sólo gratitud. 

El entusiasmo nace del encuentro con nuestros seres queridos, quienes con sus gestos de aliento aminoran la carga de nuestros días y, así, al caer la tarde descubrimos los colores de nuestra propia vida con orgullo. El entusiasmo es cálido y se acompaña de caricias tenues que toman la forma de dulces palabras. Quien nos ama en verdad nos hace notar que lo indispensable es lo que atañe al sentido profundo de la vida. Nos recuerda qué es lo verdaderamente importante.


Y tú... ¿amas con gratitud?

Buenas noches.

martes, 27 de enero de 2026

discriminación...

 ... y violencia.



La persecución entre seres humanos es una de tantas formas de discriminación... uno de tantos tipos de violencia. Es lamentable lo que acontece en los lugares en los cuales se utiliza la fuerza pública para reducir libertades civiles. O lo que pasa en Estados Unidos. ¡Cuánta violencia a mano armada! 

Sin importar lo reprobables que son estos hechos, la marea de la irracionalidad toma fuerza en el mundo entero. ¿Por qué se impone la violencia? No lo sé. ¿Habrá gobernantes que lleguen a escuchar las súplicas de una población en aras de la paz y de la seguridad? No lo sé. 

Qué sí podemos hacer: no cultivar violencias ni discursos de odio. Erradicar de nuestra vida cotidiana la agresión.

Parecería que el mundo es rehén de sí mismo y que está preso en todas sus violencias. Por más que busco temas de los cuales hacer análisis: impera la tensión, el temor, las desgracias. Es lamentable. En los noticieros existen pequeños paréntesis que dan cabida a la vida y no sólo a las noticias de muerte y de seguimiento delincuencial. Los eventos deportivos en puerta: juegos olímpicos de invierno (6 - 22 de febrero), super bowl LX (8 de febrero) y el mundial (11 junio - 19 julio), aminoran la carga con entretenimiento común en donde por un momento la pesadumbre se olvida. El trabajo y la vida misma en su desenvolvimiento nos recuerdan que somos mucho más que las tragedias del horror que se retratan cada día en los medios de comunicación. Hay una agenda del terror como parte de la estrategia de polarización y ambos bandos recurren a ella.

Cuidémonos de la discriminación. Alejemos las violencias. Hagamos votos de paz y guardemos en nuestro corazón la esperanza de que un mundo mejor es posible. 


Y tú... ¿puedes creer la violencia que ahora acontece?

Buen martes.

lunes, 26 de enero de 2026

silencio...

 ...de paz.



Con gratitud, en el silencio, aguardan los instantes calmos. Los momentos de paz. Porque son instantes los que nos regala la quietud del alma, cuando de tranquilidad se trata. Existe otra tranquilidad. La que nos brindamos a nosotros mismos. Existe también la armonía cuando podemos estar tranquilos, es decir, sin otra cosa que turbe la paz de nuestro andar. La paz del silencio o sentir el silencio en paz son dos experiencias reconfortantes. Dos experiencias que dan cuenta de nuestro bien estar.

La paz del silencio es cuando se siente la calma sin bullicio alguno. Es un estar en descanso. En armonía. Es como cuando el día concluye y nos damos un respiro tras horas de ajetreo. Es la comodidad de sentir que hemos concluido con bien las tareas pendientes. Por ejemplo. Es también una respiración profunda que nos da tranquilidad y relajación. Y cuando nos encontramos con la paz del silencio podemos, al fin, descansar profundamente. Anticipar un buen sueño.

Sentir el silencio en paz es algo distinto. Porque a veces el silencio nos inquieta. Esa sensación de vacío que nos quiebra por dentro. El impulso por el encuentro con el otro. El quebranto de la soledad. La tristeza de la ausencia. El desamparo mudo ante la palabra ausente. El dolor del duelo. La pérdida. La inquietud ante la calma de lo que no se escucha. Sentir el silencio en paz es sentirlo sin inquietarnos. Sin emociones, pensamientos o sentimientos que nublen nuestra comprensión amable de la vida y de nosotros mismos. Es sentir la paz del silencio. 

Los seres humanos somos complejos y contradictorios. Valoramos, a veces, muy poco la paz. O la damos por sentada. Cuando es una de las emociones más difíciles de alcanzar a medida que la vida se desenvuelve. Como valoramos, también a veces, muy poco el silencio. El silencio es sublime. Puede decir más de mil palabras entre dos personas. El silencio es un todo completo. Una sola frase. Es inexpresable. Es una experiencia. En el silencio se guarda todo lo que dos personas no se expresan al hablar, mientras se comunican. El silencio como ausencia de ruido es un estado de descanso, de suavidad. Pero también puede ser un espacio de desesperación. Es sólo si nos proponemos la paz como objetivo que logramos la experiencia de sentir el silencio en paz. Y descubrir la paz del silencio. Estando nosotros tranquilos con nosotros mismos. ¡Qué tarea tan complicada muchas veces!

Los retos de la vida humana se dicen sencillos pero son duras pruebas de vida que nos impone el transcurrir de la vida misma en su misterio único. Para nosotros puede ser incomprensible porqué el ser humano es como es. Lo cierto es que aprender a vivir sin dolor y sin tristeza es también un camino hacia la paz. Incluso cuando el dolor y la tristeza son parte de la vida. Sanar es nuestra misión sin cesar. ¿Qué significa eso? No lo sé. Quizá porque sanar es estar en paz, es que hablar de sentirnos plenos en nuestro silencio y tranquilos en nuestro descanso es también un tema que concierne a nuestra salud. Probablemente todo lo que ocupa nuestra ética vital y el cuidado de nuestro carácter tiene connotaciones en nuestra salud, y viceversa. Cuidar nuestra salud es otra forma de cuidar de nuestro carácter. 

En conclusión, descubrir la paz del silencio es un acto de carácter porque implica sentir el silencio en paz. Dos emociones intrínsecamente relacionadas que también están sujetas a factores externos. No todo depende de nuestra voluntad. Existen momentos en que afrontamos circunstancias adversas. Momentos que nos impiden la gratitud del silencio. Desdichas que asaltan nuestra tranquilidad. O desavenencias que impiden nuestro descanso. Sin embargo, incluso en tales momentos, aspirar a un segundo de paz y respirar hondo puede darnos la fuerza para continuar.


Y tú... ¿de qué colmas tus silencios?

Buen inicio
de semana.