sábado, 17 de enero de 2026

cercanías...

 ...felices.



Como seres humanos vivimos en soledad, es decir, somos en unidad con nosotros mismos. Es por eso que sentirnos cerca de la vida de otra persona nos es tan feliz. Coincidir y conciliar. Porque nos es dado estar solos. Tanto como nos es afortunado no estar solos.

Las cercanías felices son aquellas en las que se nutre nuestra alma y encontramos comprensión. Son las cercanías de amor. Los lazos de familia. La buena fortuna de la amistad. La afinidad de la vida. El sentir a semejanza. La solidaridad.

Ahí en donde siempre hay una invitación abierta a la vida. Al compartir. Personas con quienes el paso del tiempo te une. Y con quienes la presencia es más fuerte que la distancia entre sus vidas. Seres realmente cercanos. Encuentros realmente felices.


Y tú... ¿cómo habitas a tus seres cercanos?

Feliz fin de semana
lindas y mágicas
tortugas de luna
y de miel.

viernes, 16 de enero de 2026

preservación...

 ... y cuidado.



A lo largo de la vida, aprendemos a preservarnos y a preservar lo que nos pertenece. Eso a lo que llaman patrimonio. Sin importar qué poseamos, cuidar de sí es también cuidar nuestras pertenencias. El instinto de preservación nos impulsa continuamente a una vida de calma. Un lugar tranquilo en donde brindarnos cuidado. Sin amenaza alguna. Un espacio de bienestar en el cual cultivar haceres y procurar felices momentos. Somos lo que elegimos preservar de nosotros mismos y de lo que nos rodea. En el preservar ocupan un lugar fundamental los afectos. Somos los sentimientos que elegimos preservar. Las ideas que le dan sentido a nuestra vida son una gran estrategia de preservación de uno mismo. Preservación es mucho más que sobrevivencia. Es el cuidado con el cual elegimos vivir.


Y tú... ¿cómo cuidas de ti?

Hasta mañana.

jueves, 15 de enero de 2026

dicotomías...

 ...mundanas.



Retomando mi reflexión de ayer... me intriga saber si coinciden conmigo en que vivimos en un mundo roto. De sus fragmentos surgen las dicotomías que luego enfrentamos cada quien en la vida cotidiana de manera distinta. Como puede ser la polarización de opiniones que parten la narrativa de la realidad por la mitad. Puede ser también el conflicto interno entre conciliar una ética cuando nos enfrentamos a la desmoralización de la sociedad en aras de la tecnología. Así como, el tratar de conciliar un estado de ánimo, más acorde con el ritmo de la vida como tal, con el ritmo de la vida tal como la hemos encauzado en nuestras exigencias cotidianas. U otras vivencias que cada quien logre identificar y experimente. Una separación entre el orden del mundo con sus reglas tácitas y el orden de la armonía con uno mismo. Un optimismo desbordado, en el ánimo, en contraposición con un pesimismo desbordado, al contrastar la realidad. ¿Cómo conciliar el mundo con una vida de paz?

Sin importar cuántos lugares seguros y felices todavía preserve este mundo roto para vivirlo e incluso gozarlo, no es sencillo habitarlo sin afrontar alguna suerte de dicotomía. Fragmentación que aprendemos a reconciliar y conciliar en nuestro entramado de creencias, para vivir en paz. Con esfuerzo. O sin realmente percatarnos. No lo sé. Depende de cada quien.

Por otra parte, el mundo también se fragmenta porque cada día cambia más aceleradamente. Obligándonos a adaptarnos también con rapidez. El mundo cada día nos exige más a cambio de menos. Es un mundo bastante solipsista. En el cual cada quien va solucionando sus procesos de adaptación a una comunidad cada día más variable. Desde el fuero interno y desde los ámbitos más cercanos y preciados de la vida social se hace frente a lo insólito. Las familias se fortalecen. Y los seres humanos nos vamos volviendo irrelevantes. Hoy el sueño de la inteligencia artificial domina el imaginario social con gran optimismo. Y el poderío sigue dominando la escena política de maneras grotescas. Poco importa la vida humana en la batalla por hacerse los potentados de los recursos naturales del mundo. Hay guerras y los conflictos siguen dirimiéndose con violencia. Lo imperdonable: hay hambre. Y no por falta de dinero o alimento. Por causa de todas las dicotomías que fragmentan en mil pedazos este mundo roto en el que vivimos. Roto en tantas contradicciones como personas existen. No quiero ser pesimista. Por el contrario...yo me ocupo del buen ánimo y de la reflexión que nos brinde salidas de paz en nuestro fuero interno y en nuestra cotidianidad. Precisamente, porque estoy consciente de lo difícil que es habitar nuestro mundo.


Y tú... ¿concilias la paz?

Buen descanso.
14 días sin fumar.
 

miércoles, 14 de enero de 2026

dulce...

 ...encanto.



Avanzan los días y la rutina nos vuelve a atrapar en su dinámica vital. Se suman quehaceres pendientes y todo es como de costumbre. Qué simple y sencillo resulta vivir. Atendiendo solamente al presente en su aquí y ahora. Sin procurar controlar todo a nuestro alrededor. Confiando en la vida. Aprendiendo de la tranquilidad. Al menos en nuestro estado de ánimo. Pues la vida como la conocemos, en el mundo en que vivimos, es mucho más complicada. A veces: difícil. No siempre da lugar para lo simple y sencillo. Y nos exhorta a estar en control de todo lo que compone el acontecer cotidiano. ¡Qué gran contradicción! Pero es una gran verdad. Una es la vida de la calma del alma y otra la vida de la sobrevivencia mundana. De más de un modo, van en contraposición. En la paz del espíritu encontramos soluciones. En la vorágine de la competencia...sólo existen problemas. Difícil distinguir el sentido de la trascendencia en tal dicotomía.

El dulce encanto que nos regala un lugar de trascendencia vital es justamente que podemos forjar futuro con nuestro presente y prepararnos para los días por venir. Y en el porvenir que se construye día a día: vivir en unidad. Para crecer como personas parece ser que necesitamos diluir tal dicotomía. Incluso cuando no somos nosotros quienes impusimos tales reglas al mundo. Es decir, somos afortunados de poder fincar vida en cada uno de nuestros días. De tal suerte que, cuando miramos atrás, hemos trazado un camino, un trayecto... un curso de acontecimientos que desencadenan un presente deseado. 

¿Cómo habitar un mundo roto procurando no rompernos nosotros también? Es un gran e inquietante enigma. Al menos un mínimo de equilibrio entre nuestro estado de ánimo y nuestra realidad cotidiana puede ayudarnos un poco. O mucho. 


Y tú... ¿cómo habitas el mundo?

Buen descanso...
mágicas
tortugas.

martes, 13 de enero de 2026

honestidad...

 ... y franqueza.



Para poder ser honestos hay un ingrediente fundamental: ser honesto con uno mismo. De otro modo, aunque busquemos vivir con franqueza y ser sinceros, es difícil ser honestos. ¿Qué significa ser honestos con nosotros mismos? ...Interrogarnos sobre nosotros mismos sin miedo a la respuesta. No ocultarnos. Valorarnos sin menos preciarnos. Mirar con franqueza nuestro fuero interno y reconocer nuestras debilidades. Asumir nuestras fortalezas. De este modo, desarrollamos la empatía que se necesita para aproximarse con honestidad, sin miedo a decir la verdad, con seguridad para expresar lo que se piensa, siendo capaces de brindar opiniones respetuosas y hablar con franqueza. 

Uno de los descansos de la existencia es no tener miedo a hablar con verdad. En especial sobre uno mismo. Ese espacio de confianza profunda que se cultiva con dedicación. A la par de la certeza de construir relaciones humanas basadas en la honestidad. Sin miedo.


Y tú... ¿vences tus temores?

Hasta mañana.