lunes, 5 de enero de 2026

hablemos...

 ... de Venezuela.



¿Por dónde empezar? Cuando se trata de Venezuela, parece ser que, en más de una ocasión, acontece ante nuestros ojos lo insólito. Los análisis no alcanzan para comprender los distintos puntos de vista, gran parte en contraposición unos con otros. ¿Secuestro o captura? Son el tipo de disyuntivas que surgen alrededor del mandatario hoy presentado ante las autoridades. ¿Prisionero de guerra o dictador? 

En lo que sí se trata de buscar más consenso es en el rechazo a la intervención militar tanto como en lo que concierne a garantizar la soberanía de las naciones. Un consenso en aras de la paz.

Entre el júbilo de unos, la tristeza de otros, la indignación de muchos...transcurrió un fin de semana en el cual parecía iniciar una nueva era en la hermana República Bolivariana de Venezuela. Hoy parece ser que el poder sigue su cauce con más disposición al diálogo. Y que quienes claman el triunfo legítimo en las urnas tendrán todavía que esperar.

Parecería ser que, tener a los Estados Unidos de enemigo, sí tiene consecuencias. La tensión de los meses recientes entre ambos mandatarios llevó a una escalada militar de cada vez más alto impacto. ¿Qué está pasando en la América Latina que ahora hablamos de estrategias militares e intervencionismo descarado? Por un lado, pasa lo que ha pasado por siglos: avaricia por recursos naturales. Por otro lado, pasa el flagelo del crimen organizado en todas sus vertientes y secuelas. Y pasa también una América polarizada entre dos narrativas político sociales. Narrativas incompatibles que impiden el diálogo ciudadano.

En momentos como los actuales es difícil tener un punto de vista o hacer un análisis al margen de las posturas dispares. Como difícil es tener certeza de la información verídica que sostiene tales posturas dispares. Por lo que es mejor suspender el juicio. Y esperar los acontecimientos futuros. 

El poderío desplegado este fin de semana sí es motivo de una reflexión profunda para la América Latina. El derecho internacional no puede violentarse ni darse por sentado. El límite de las fronteras sólo puede transgredirse en casos de excepción y en realidad debiesen ser bordes infranqueables. Ante un operativo de tal magnitud, merecemos una explicación convincente y justa. El uso de la fuerza no es el camino y en caso de ser el único camino ha de ser proporcional. El diálogo es la forma en que se dirimen las diferencias entre naciones. No la guerra.

A mí, como de costumbre, me atañe el tratar de entender la disparidad que polariza a la ciudadanía. No creo en las posturas absolutas. Cada extremo guarda una proporción con la verdad y una proporción de ideas imprecisas. Cada extremo tiene algo de razón y algo de confusión. En ambos extremos puede haber error. Y, lamentablemente, en ambos extremos se es susceptible de ser manipulado. Difícil panorama. Cada extremo compite por la superioridad de tener la razón y ambos extremos requieren del otro extremo simbióticamente para subsistir en sus posturas radicales. Ojalá pudiésemos apelar a otras formas de dialogar la realidad social y política. Sería mucho más interesante para descifrar un momento como el que dio motivo a estas letras: con una lupa abierta a lo insólito.


Y tú... ¿defiendes la Carta de las Naciones?

Buen inicio
de semana.

domingo, 4 de enero de 2026

precisión...

 ... y cuidado.



En la vida todo toma su debido tiempo. El hacer humano es una posibilidad de prestar atención a los detalles y perfeccionarse. Volverse experto en algo implica mucha precisión. Parece que la vida, y la forma en que es nuestro cerebro, nos orienta a tales hábitos de aprendizaje y a poner en práctica lo bien hecho. La dedicación es una gran virtud. El ocuparse en tareas siempre conlleva la posibilidad de hacerlo mejor cada día. Con el tiempo nos acostumbramos a lo aprendido y dejamos de percatarnos de cuántas actividades componen nuestra vida. Entre todos los trabajos que suma nuestra vida cada día, en especial: los cuidados que vivir nos impone, optamos por el deleite de la dedicación o nos dejamos atrapar por la inercia de cierta indiferencia. Es también el cansancio de los días lo que nos hace prestar menos atención a los detalles. Lo que es verdad es que cada quien atesora sus hábitos, a su manera, con cuidado y precisión. Ese sitio íntimo en el cual uno se une con uno mismo y se siente dueño de sí. En el cual nos volvemos expertos en nosotros mismos y en lo que nos hace bien y nos hace felices.


Y tú... ¿te conoces a ti mismo?

Buen domingo
de tersa luna
y cálido sol.

viernes, 2 de enero de 2026

cielo...

 ...encantado.



La luna ya casi llena se asoma de la mano del año que comienza. ¡Qué regalo del cielo! La sincronía es parte de nuestras vidas. Que se cumplan nuestros propósitos. Que sea un buen año.

Que sea un año en el que ver el cielo sea un gran deleite. En el cual no estemos expuestos a las inclemencias del clima y de la naturaleza. 

Donde yo vivo hoy amaneció temblando la tierra y el año empieza con nuevos impuestos al consumo de algunos productos. Vivo en un país que no conoce la calma, ciertamente. Pero entre quienes lo habitamos, habemos quienes sí gustamos de vivir en calma. A pesar de sismos y otros motivos convulsos. 

Sobre los impuestos: habrá que modificar el consumo. Preservar la economía doméstica es una meta del año entero en todos los hogares. Preservar los gustos es un lujo que no siempre podemos darnos. Así que yo he decidido actuar en consecuencia con mis propósitos de año nuevo y dejar de fumar. Impuestos más, mediante. La multa al fumador es un fenómeno mundial. Dicen que es para inhibir el consumo, en el fondo es para garantizar más recaudación. Porque es un consumo que difícilmente disminuye. Por lo que me cansé de ser parte de la bolsa de recaudación garantizada. Dicen que es por y para la salud. Así sea. Yo desconfío de tales argumentos. Son estigmas. Yo ya hace muchos años, una vez dejé de fumar. Lo que no te cuentan es que no necesariamente te sientes mejor de salud en el proceso. No sé cómo será esta vez. Estoy decidida a usar de otro modo mi dinero y a ahorrar también. Lo que en realidad me preocupa es el esfuerzo que me llevará avanzar los primeros días. Porque se necesita pasar tiempo sin fumar para haber realmente, y por completo, dejado de fumar. Es un duelo. Da tristeza. El cuerpo se descompensa por los cambios bioquímicos al prescindir de la nicotina. Es un hábito que se extraña. Es la parte más difícil. Pero es muy nocivo y yo ya no soy muy joven. Es tiempo de precaverse. De pensar en el futuro. De privilegiar la salud. La abstinencia no será sencilla pero el día avanzó con bien. Así que tengo un buen pronóstico.


Y tú... ¿fumas?
No olviden
ver la luna
mágicas
tortugas.

martes, 30 de diciembre de 2025

Feliz...

 ... año nuevo.



Queridas tortugas mágicas: les deseo que el año que está en puerta sea un año lleno de armonía existencial en el cual sus deseos se cumplan. Que el balance de sus vidas les traiga siempre logros y orgullo ante las metas logradas. Que no les falte salud. Que nada falte en sus hogares. En especial que cada día puedan disfrutar el deleite de estar cerca de sus seres queridos. Mis mejores deseos.

Dicen que 2026, al sumar sus dígitos 1, es un año de inicios. Así sea. Los nuevos comienzos siempre traen renovación y la posibilidad de vida plena. A pesar de las dificultades, vivir es un acto pleno en realización. Incluso cuando el camino es arduo. No lo olvidemos y no perdamos la certeza de la vida.

Erase una vez un planeta Tierra que cada 365 días cumplía el ciclo de una vuelta al Sol y sus habitantes solían festejarlo de un sinnúmero de maneras. ¡Salud!


Y tú... ¿cómo recibes el 2026? 

Bendiciones.



lunes, 29 de diciembre de 2025

deseos...

 ...sublimes.



Se alista el campanario para las 12 de la noche. Doce uvas: doce deseos para el año nuevo. Dichas compartidas se aproximan. A sólo 2 días de la noche vieja. 

Los deseos tienen un aspecto de fe, se tenga o no una religión. El encomendarnos a que algo más allá de nosotros nos ampare de modo alguno. Para algunos será suerte, para otros será lo divino. No importa de dónde provenga la buena voluntad que nos brinda esperanza para desear con todas nuestras fuerzas la buena fortuna en nuestra vida. Lo importante es creer en el futuro. En la felicidad. No perder la fe en la vida. Y los deseos también nos atañen en voluntad. Es con nuestras propias manos que podemos llevar a cabo aquello que deseamos. Incluso la suerte necesita un poco de ayuda.

La fuerza de un deseo es que sea posible. Si deseamos imposibles quedaremos defraudados. Pero también hay un breve resquicio para ir más allá de lo posible...cierta magia. Pedir algo de lo que tenemos mucha necesidad o que nos implica un anhelo profundo. También hay un umbral solidario de los deseos y es todo lo que deseamos para nuestros seres queridos y quienes nos acompañan. Nos hermanamos y añoramos para todos por igual el ímpetu de las mejores cosas por llegar y ser vividas.


Y tú... ¿ya sabes cuáles son tus 12 deseos?

Nunca dejen
de soñar
mágicas
tortugas.