...mundanas.
Retomando mi reflexión de ayer... me intriga saber si coinciden conmigo en que vivimos en un mundo roto. De sus fragmentos surgen las dicotomías que luego enfrentamos cada quien en la vida cotidiana de manera distinta. Como puede ser la polarización de opiniones que parten la narrativa de la realidad por la mitad. Puede ser también el conflicto interno entre conciliar una ética cuando nos enfrentamos a la desmoralización de la sociedad en aras de la tecnología. Así como, el tratar de conciliar un estado de ánimo, más acorde con el ritmo de la vida como tal, con el ritmo de la vida tal como la hemos encauzado en nuestras exigencias cotidianas. U otras vivencias que cada quien logre identificar y experimente. Una separación entre el orden del mundo con sus reglas tácitas y el orden de la armonía con uno mismo. Un optimismo desbordado, en el ánimo, en contraposición con un pesimismo desbordado, al contrastar la realidad. ¿Cómo conciliar el mundo con una vida de paz?
Sin importar cuántos lugares seguros y felices todavía preserve este mundo roto para vivirlo e incluso gozarlo, no es sencillo habitarlo sin afrontar alguna suerte de dicotomía. Fragmentación que aprendemos a reconciliar y conciliar en nuestro entramado de creencias, para vivir en paz. Con esfuerzo. O sin realmente percatarnos. No lo sé. Depende de cada quien.
Por otra parte, el mundo también se fragmenta porque cada día cambia más aceleradamente. Obligándonos a adaptarnos también con rapidez. El mundo cada día nos exige más a cambio de menos. Es un mundo bastante solipsista. En el cual cada quien va solucionando sus procesos de adaptación a una comunidad cada día más variable. Desde el fuero interno y desde los ámbitos más cercanos y preciados de la vida social se hace frente a lo insólito. Las familias se fortalecen. Y los seres humanos nos vamos volviendo irrelevantes. Hoy el sueño de la inteligencia artificial domina el imaginario social con gran optimismo. Y el poderío sigue dominando la escena política de maneras grotescas. Poco importa la vida humana en la batalla por hacerse los potentados de los recursos naturales del mundo. Hay guerras y los conflictos siguen dirimiéndose con violencia. Lo imperdonable: hay hambre. Y no por falta de dinero o alimento. Por causa de todas las dicotomías que fragmentan en mil pedazos este mundo roto en el que vivimos. Roto en tantas contradicciones como personas existen. No quiero ser pesimista. Por el contrario...yo me ocupo del buen ánimo y de la reflexión que nos brinde salidas de paz en nuestro fuero interno y en nuestra cotidianidad. Precisamente, porque estoy consciente de lo difícil que es habitar nuestro mundo.
Y tú... ¿concilias la paz?
Buen descanso.
14 días sin fumar.