...y relajación.
Para empezar el fin de semana necesitamos relajarnos. El viernes es el día ideal para lograr este propósito. Termina la semana de trabajo y durante la tarde ya sentimos el descanso. Cada quien tiene planes distintos durante el sábado y el domingo. Con la edad, el viernes es reposo y agotamiento. Lo que en años de juventud fuese festejo, en años adultos: es la dicha de la calma. Llegada cierta edad no existe mayor festejo que las horas de paz. Uno se pregunta cuál era la inquietud joven por salir de casa, por hacer algo más, por reunirse con los amigos para ir de fiesta. Con los años, se atesoran las reuniones más íntimas, el hablar y compartir. El aprender a relajarse sin bullicio alguno. En el suave descanso. En el bien dormir. El cuerpo adulto es más delicado. Es un cuerpo que merece toda nuestra atención y cuidados. Para atesorar los cambios que en él acontecen con entereza. Sin sentirnos aminorados por empezar a envejecer, por madurar, por envejecer.
Y tú... ¿envejeces con amor?
Afortunado viernes.
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