...de lo indecible. #Teuchitlán
No se puede hablar de lo que no merece existencia: mucho menos palabra que quepa para lo que bajo ninguna circunstancia debiese ser susceptible de ser pensado. No hay relato alguno que satisfaga la verdad cruenta de lo que obliga a abrir los ojos y nos exhorta a no callar más la infamia del fracaso de una guerra civil que nos arropa sin percatarnos. Más de una década y hoy somos más débiles como ciudadanos que nunca antes: cuando queremos vivir honestamente. El desamparo de la sociedad que sí cree en Dios y cumple con la Ley: es abismal. Las narrativas públicas son opacas y a medias tintas cubren el manto de sangre que nos persigue en cada metro cuadrado de nuestro territorio. ¿Quién está a salvo? ¿Quién puede prevenirse de abusos? ¿Quién no es perseguido de modo alguno? ¿Dónde está la justicia? ¿Quién sabe la verdad? ¿Quién tiene la valentía de romper el silencio y luchar por un mundo bueno? Un mundo de paz.
El miedo ha carcomido, una a una, las estructuras de la Fe y del Estado Nación. Qué es ser hoy un ser humano. Cuáles son los límites de la monstruosidad que nos sojuzga y somete. Quiénes están dispuestos a poner fin a la barbarie. La unión hace la fuerza. Ya no existen las ideologías, ni fuerza social alguna, mucho menos partidos políticos. Sólo existen víctimas y victimarios. Qué vamos a ser para rescatar nuestros corazones. No nos abandonemos a nuestra suerte. Demos la vida con coraje unos por otros y hagamos de nuestra presencia costumbre. Abramos caminos impensables. No nos atemos de manos ante la ignominia de los crímenes de lesa humanidad. Es imprescindible dar un paso al frente. Romper las barricadas de los poderes fácticos con acciones firmes. Luchemos por la verdad, la justicia, la paz, la dignidad y la libertad.
A dónde iremos a parar si ante lo indecible e innombrable... la vida continúa como si se tuviese algo más importante que hacer que poner un alto a esta guerra: que como todas las guerras es injusta y atenta contra toda posibilidad de que la humanidad exista. No sigamos indolentes cual ensoñación que escapa a asumir la cruel realidad que nos habita. Habemos quienes sí elegimos vivir sin ser crueles ni corruptos... somos inocentes y no queremos mentir ni vivir de favores o engaños. Habemos quienes sí distinguimos de la realidad tal cual es. Sin necesidad de cuentos fantásticos ni sueños aberrantes o atávicos. Habemos quienes queremos que la ley y la justicia imperen para que reine la Paz. Somos quienes le decimos NO a la delincuencia organizada, a la corrupción política, a las sectas y clanes que quieren privar nuestra existencia. Quienes decimos NO a la monstruosidad, la barbarie y la deshumanización.
No hay más tiempo que perder...no hay mañana sin el apremio de cambiar el presente: después de aceptar la realidad sin espacio para justificar nuestra indiferencia. Nada tiene sentido mientras pretendamos vivir como si lo que pasa no es lo único que nos define como momento histórico. Basta ya de hipocresías. Recemos para poder caminar de la mano de Dios. Y roguemos ayuda al mundo para que liberen a México de este infierno letal con el cual se convive como si se tratase de una cuestión de opinión pública. Basta señoras y señores. Esto tiene que parar. Todas las víctimas liberadas. Todos los cuerpos salvados. Todas las vidas protegidas. Todos los muertos con justo entierro: con nombre y apellido... en tumbas dignas. Protejamos la vida animal. Defendamos la naturaleza a capa y espada. Basta del abuso contra los más débiles e indefensos. Todo cambió. La historia no volverá a ser la misma. No podemos seguir cerrando los ojos e ir a deleitarnos con doña Shakira para festejar la primavera. En este país no hay nada que festejar. Sólo hay lucha por la vida. Sólo hay trabajo para no morir en condiciones monstruosas. Ya basta de tanta indolencia. México vive una guerra cuerpo a tierra por el salvamento de toda la población en condiciones dignas. México vive ya el fin de la cultura, de la civilización, de la ley, la justicia, la educación, la ética, la moral, las buenas costumbres, las religiones y el mínimo decoro humano. México debe aprender que no todo es correcto. Basta de tantas complacencias con los crímenes de guerra. Ya no hay más cabida para ser el paraíso de las violaciones graves de derechos humanos. Y da igual quién gobierne. Esto no es un asunto político: VIVIMOS UNA EMERGENCIA HUMANITARIA.
Y tú... ¿sabes que en este país se calcinan personas vivas?
méxico ni lindo ni querido... que nos entierren lejos de aquí...CARAJO!!! /JorgeNegreteMéxicoLindoyQuerido.
lloremos y no cantemos... que el cielo se oscurece ante el horror que vivimos. LIBERTAD!!!/MariachiMexicanoCielitoLindo.