... y cuidado.
En la vida todo toma su debido tiempo. El hacer humano es una posibilidad de prestar atención a los detalles y perfeccionarse. Volverse experto en algo implica mucha precisión. Parece que la vida, y la forma en que es nuestro cerebro, nos orienta a tales hábitos de aprendizaje y a poner en práctica lo bien hecho. La dedicación es una gran virtud. El ocuparse en tareas siempre conlleva la posibilidad de hacerlo mejor cada día. Con el tiempo nos acostumbramos a lo aprendido y dejamos de percatarnos de cuántas actividades componen nuestra vida. Entre todos los trabajos que suma nuestra vida cada día, en especial: los cuidados que vivir nos impone, optamos por el deleite de la dedicación o nos dejamos atrapar por la inercia de cierta indiferencia. Es también el cansancio de los días lo que nos hace prestar menos atención a los detalles. Lo que es verdad es que cada quien atesora sus hábitos, a su manera, con cuidado y precisión. Ese sitio íntimo en el cual uno se une con uno mismo y se siente dueño de sí. En el cual nos volvemos expertos en nosotros mismos y en lo que nos hace bien y nos hace felices.
Y tú... ¿te conoces a ti mismo?
Buen domingo
de tersa luna
y cálido sol.