viernes, 23 de enero de 2026

sabiduría...

 ...excelsa.



¿Qué pudiésemos decir que es la sabiduría? Probablemente, un estado inacabado del alma. Algo similar diría Platón... sobre el amor y sobre el conocimiento. Pero sin ir tan lejos. Refiriéndonos a nosotros mismos y nuestra propia vida. Pudiésemos decir que, a medida que maduramos, adquirimos saberes y sabidurías. Adquirimos equilibrio en nuestros juicios, también.

¿Y por qué sabidurías en plural? Probablemente, porque cada quien en su proceso de vida, proceso siempre inacabado, descubre más de un acierto en su relación con el conocimiento acerca de la vida. La sabiduría es una forma especial del saber que no se remite a la acumulación de saberes. Es un estado de ánimo que, con la edad, nos remite a la prudencia. Es una otra forma de saber con base en la experiencia acerca de la vida. Es una comprensión mucho más compleja de la realidad que la simple percepción inmediata. Incluye el raciocinio tanto como la intuición. En el diccionario, se define como el grado más alto del conocimiento.

Si la vida fuese una escalera, la sabiduría asemejaría a la cúspide de su recorrido. Por eso es un estado inacabado. Con cada día de nuestra vida vamos aprendiendo de nosotros mismos y de la vida, más de lo que imaginamos. Más cuando se está alerta y despierto a la vida misma. Cuando se ha tomado conciencia sobre la existencia y se razona el acontecer diario. Para quien la sabiduría es una meta... el recorrido es mucho más que una escalera. A veces se retrocede o se camina en círculos. No son caminos sencillos ni simples. Son profundos los senderos que nos acompañan en aras del saber. No siempre se avanza. A veces es necesario tener paciencia con cada etapa y renunciar a la acumulación como si se tratase de una suma matemática. Las certezas que se aprenden con sabiduría son de otro orden. Sólo con el corazón se puede distinguir la diferencia.


Y tú... ¿amas la sabiduría?

Feliz viernes
mágicas
y sabias
tortugas.

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