...afortunada.
La verdad esconde uno que otro misterio. Por una parte, se dialoga. Por otro lado, aparece velada. Al mismo tiempo, impone la necesidad de ser valientes para afrontarla. Porque la verdad no se ocupa de lo que nosotros deseamos que sea la realidad, la verdad se ocupa de lo que las cosas son en realidad. Y distinguir dicha diferencia, es decir, distinguir lo que anhelamos de lo que es, nos permite forjar nuestro carácter. Es así como, cuando estamos en sintonía y coincidencia entre nuestro deseo y lo real, nos sentimos realizados. Por el contrario, a veces tememos a la verdad porque la realidad es triste o desalentadora.
Y tú... ¿temes a la verdad?
Hasta mañana.
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