miércoles, 15 de abril de 2009

acumular

sin avanzar...

Érase una vez una palmera alta alta alta...esbelta y siempre mirando al mar por arriba de los demás. Inalcanzable, bella y a veces tierna... si te hablaba sin osquedad (claro! era una palmera salvaje...)

Esta niña palmera no soltaba sus cocos, desde abajo gritaban: ¡palmera!!! dános un coco!!! dános un coco!!! pero ella se rehúsaba y con ilusión gustaba de acumularlos. Hasta que ya no cabían, pero aún así, no los soltaba.

Ella pensaba... "nadie sabe cómo cuidarlos; si se los confío no sabrán qué hacer con ellos; los echarán a perder; yo no podré llevar la cuenta de cuántos son; cómo estaré segura de que los conservarán como yo lo hago; son míos, son míos, sólo míos..." y les contestaba: NOOOOOOO!!!! NOOOOOO!!

Finalmente, eran tantos cocos los que tenía entre sus ramas, que el peso la venció y tumbó, perdió sus raíces y de sus cocos ni se enteró...

¿Será que ella no sabía que eran para comerse?


Y tú ¿acumulas lo que tienes?

Hasta mañana!!!


2 comentarios:

caramelo dijo...

cuando eramos chiquitos, mi papá nos contaba las historias de "la hermana liebre y el hermano zorro" y siempre la moraleja era "el que mucho abarca poco aprieta".

Cada día había una historia, eran simples y divertidas. Hace no muchos años le pedí que les contara a mis hijas y no se acordaba sino sólo la moraleja. Ahí confesó que todas habían sido inventadas al momento.

Nunca las acumuló, se fue al otro extremo, de otro modo ahora tendríamos una palmera pesada y llena de historias...

un beso,

... dijo...

Y sí... una cosa es acumular sin avanzar (o sin saber para qué guardamos lo que tenemos) y otra es no conservar aquello que sí sabemos para qué lo que queremos... aquello que valoramos y nos remite a los lugares más bellos de nuestra vida y su historia.

Abrazo!!!