...latente.
La alegría y la tranquilidad son emociones comunes. A veces, tenues. Son una suerte de felicidad latente. En donde el curso de la vida se vuelve una experiencia de satisfacción. Son emociones necesarias para vivir. Alimentan el alma. Hacen de nuestros días un espacio de plenitud. No podemos renunciar a la dicha. Pero tampoco podemos solventar las alegrías sólo con fantasías. Es importante que nuestra felicidad tenga un referente con la realidad. Una suave tesitura que nos mantenga en balance. A la par de descubrir en cada día una buena razón para sonreír. Por más grises que sean nuestros días siempre hay un motivo de dicha, un momento por pequeño que sea que nos contacte con nosotros mismos en un lugar en el cual la felicidad esté latente.
Y tú... ¿sonríes?
Lindo fin de semana.
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