jueves, 23 de julio de 2009

tortuga de amor

Un lunes de luna llena, hace no mucho tiempo, una tortuga mágica escribía una misiva de ternura y entrega, ésta contenía buenos deseos y aliento para compartir un gran acontecimiento de su cómplice caparazón, entonces, nuestra amiga tortuga quiso acompañar este mensaje de un regalo de música y tardó horas en elegir la melodía precisa, como si fuera una ardua labor...

Lo cual sorprendió mucho a la tortuga: ¿por qué le era tan difícil hacer tal elección? ¿significaba algo que se sintiera así? Distinguió, al menos, tres motivos en su disertación, así que escogió tres canciones... una para la ocasión de su cómplice caparazón, ésta era más bien una melodía de humanidad, la segunda elección fue una melodía, más bien romántica, con cierto anhelo de vida que encanta a la tortuga: bailar (quizá no lo hace muy bien... pero bueno... al menos está dispuesta a aprender en la práctica... sólo necesita un poco de paciencia), finalmente, la tercera canción era una declaración confesa... que a ella misma sonrojó... y sorprendió... "¿será?" -se preguntaba- "¿tan pronto?" -se cuestionaba- "¿es oportunto dejarme llevar y simplemente 'estar a sus pies'?" -se interrogaba-... Así, dudaba sobre qué hacer. Pero, con magia de tortuga, cual ella es, pensó, intuyó y sintió... hasta que deliberó, quizá sin ser del todo consciente: "ésta es la melodía"... Veladamente... la obsequió, como quien quiere decir menos de lo que sabe... o como quien no quiere decir más de lo que lo exponga por completo... Finalmente, la canción lo decía todo... quién puede distraer a alguien de la música... ella habla por sí sola.

Vencida de sueño, se dispuso a guardarse para dormir, tras hacer entrega de su revelación a la paloma mensajera. Todavía con cierta confusión y negación, con mucho temor... se acurrucó para descansar. De pronto, respiró profundo como si en ese momento un hilo de vida hubiera entrado en ella, como si su corazón se hubiera estrujado ante el temblor de una nueva certeza, como si la flecha de cupido la atravezara. Y fue en ese instante que lo supo...

La tortuga mágica había sido raptada por eros y ághape.

Dice una amiga, vieja y sabia tortuga, que siempre que descubrimos alguna opacidad para decir o expresar algo (en este caso... era una dubitación), hay algo, más, oculto... una verdad inconsciente que "duerme" en un sitio más profundo de lo que en ese momento deseamos mirar o reconocer...que se encuentra protegida por nuestro instinto de sobrevivencia y está oculta para librarnos de cualquier dolor que pudiera acompañar dicha verdad... Creo que, siempre que un alma humana nos brinda la posibilidad de liberar esos rincones inconscientes de nuestra verdad, debemos sentirnos simplemente agradecidos, incluso bendecidos. Por eso, nuestra amiga tortuga aquella noche, de hermosa luna llena, durmió llena de paz y, casi al despertar, soñó con la voz de su amado, quien escuchaba al amanecer el canto que le había sido enviado.


Y tú ¿has sentido alguna vez la flecha de cupido?

Hasta mañana mágicas y amorosas tortugas...





1 comentario:

Alejandro Nolte dijo...

Muy buena la historia, me impacto bastante.
Saludos desde Perú