martes, 30 de abril de 2013

hermosa luna llena

Tras una larga semana, felices emociones y explosivos desencuentros... llega la noche y el cielo nos regala una luna con brillo de sol. 


Hace tiempo que trato de descifrar cuándo el silencio no se presta a confusión. Ciertamente, nos resguarda de toda violencia, porque incluso si dos personas no estuvieran de acuerdo, al permanecer calladas sobre sus desacuerdos, no solo no pleitarían, sino que que cada una se convencería de que están de acuerdo e, incluso, de que están de acuerdo por las mismas razones. Lo cual sería un incentivo para la amabilidad, el respeto y el ímpetu de la solidaridad, en tanto... asumimos que sentimos del mismo modo y que pensamos lo mismo sobre aquello que sentimos.

Al hablar, en cambio, nos toma mucho más tiempo el proceso de lograr comprendernos: pausa y largas palabras, no siempre serenas. 

Podemos encontrar personas con quienes, una vez que charlamos, descubrimos que unas veces estamos de acuerdo y otras no, que las razones de nuestros acuerdos y desacuerdos varían tanto que, en los casos en que estamos en desacuerdo, podemos dar razones que nos hagan coincidir en nuestros argumentos y viceversa: estando de acuerdo podemos no coincidir en los motivos y razones de nuestro acuerdo. Por poco probable (e incomprensible) que parezca.

La complejidad de convivir, para nosotros humanas y humanos, implica un número infinito de combinaciones posibles. Entonces: la amistad es un regalo que atesoramos cada vez que lo recibimos y el amor correspondido es un milagro que nos llena de entusiasmo y gratitud.

Y aún cuando la amistad sea fuerte y duradera, a veces las palabras no son suficientes o, siendo poco afortunadas, no logran dar sustento a todas las necesidades que nutren el cariño y la comprensión. O son tan inesperadas que incluso pueden romper los más bellos hechizos de amor. 

Pero sin ellas, tampoco podríamos expresar gran parte de nuestras emociones y sentimientos tratando de abrir ventanas a los misterios que somos cada alma y quizá... en algún instante milagroso, una mirada y dos manos que se entrelazan se logran escuchar, más allá del silencio.


Y tú ... ¿hablas en silencio?




Feliz día a nuestra niña tortuga que cuida los sueños de nuestra inocencia.



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