miércoles, 10 de diciembre de 2025

constancia...

 ... y talante.



Cuando nos ocupamos de buenos haceres y tareas productivas, en el transcurso de la consolidación de nuestros hábitos: ser constantes es una característica primordial. Saber permanecer y no escatimar en el compromiso con nuestros objetivos son caminos de buena cosecha. Perseverar sin interrumpir el esfuerzo. Hasta que consolidamos costumbres y le damos forma a nuestra rutina. Ensalzando el habitar de lo cotidiano con buenos propósitos.

Lo importante es que el esmero tenga como inspiración buenas obras. Porque también se puede perseverar en vía contraria a los fines válidos y legítimos. Válidos y legítimos desde una ética cuyos valores consideran la diferencia entre el bien y el mal. Somos seres de costumbres. Cuidémonos siempre de no encauzar vanos esfuerzos hacia fines poco pulcros. Es por eso que las virtudes no son conceptos vacíos. La disciplina es buena siempre y cuando nos ocupemos de propósitos bondadosos. Puede quien sea muy disciplinado para causar males.


Y tú... ¿distingues la diferencia?

Linda tarde
mágicas
tortugas.

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